El comienzo de una historia, continuación


Después de esta acción la atención se centró en los tres y un silencio se apodero de la habitación, ella era la única que no tenía idea de la verdadera situación que nos rodeaba y la razón por la cual sus hermanas simplemente se la pasaban hablando de nosotros a espaldas. Así que podíamos adivinar que la tranquilidad se terminaría en ese mismo instante, justo cuando se acercó su madre y la levanto de un tirón sin decir absolutamente nada, pero la reacción de esa niña realmente me sorprendió.
-Suéltame madre, acaso no vez que estamos platicando tiene años que no veo a mi hermano, se casó y nadie me dijo nada, hoy que conozco a su esposa todos se comportan de manera muy extraña, así que si ustedes no pueden disfrutar ver a dos personas que se aman juntas lo mejor será que me retire a cenar con ellos a otro lugar, ya que no pienso hacerles ninguna grosería-. Mi suegra quien es una mujer alta y muy guapa, aunque un poco gordita que hasta donde tengo conocimiento es un problema de salud.
La soltó y le miro reprendiéndola pero sin una sola palabra, se alejó sin mirarnos si quiera, pero para mí era lo último que les iba a aguantar, ya habían cruzado la línea, pero para mi sorpresa en lo que yo pensaba lo que quería hacer, se levantó mi esposo y me dio la mano con la cual me ayudo a ponerme de pie. –Nos vamos, es la última vez que acepto una grosería de ese tipo, ni ella ni yo nos merecemos el trato que nos están dando, sólo les diré que jamás nos volverán a ver, así que desde este momento corto lazos con ustedes, disfruten su cena-.
Justo cuando nos disponíamos a retirarnos, su hermana esa niña hermosa, debo decir que se parecía mucho a él, ojos gris, cabello castaño rojizo largo hasta el hombro y ondulado, pestañas largas chinas, pestañas pobladas pero completamente delineadas, delgada y blanca, con una sonrisa inocente y muy tierna, era la más pequeña así que desde los 15 años estudiaba fuera del país y rara vez regresaba, cuando lo hacía era para cumplir algún deseo de sus padres, pero hasta donde tenía entendido no le gustaba convivir con su familia y honestamente tampoco la podría culpar.
Nos detuvo, -yo me voy con ustedes y no traten de disuadirme, aparte necesito que me cuenten muchas cosas, ya que hasta ahorita solo sé que estas embarazada y necesito saber la razón por la cual mi familia tiene esa actitud-.
Justo cuando mencionó la palabra embarazo, las caras de todos los presentes cambiaron, en lugar de alegría, era desilusión en algunos sorpresa y en otros coraje, pero todos mantenían la misma indiferencia, ya que sabían que cuando algo se metía en la cabeza de esos dos era muy difícil hacerlos cambiar de parecer, así que sin dudarlo y mucho menos yo, salimos de la casa de mis suegros, la cual aún después de todo se mantenía lúgubre, fría y cada vez más ajena y lejana.

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